Las fortalezas otomanas del Bósforo

Esta página es una reproducción casi textual de la entrada  Un pedazo de historia amurallada. Día 54 del blog “Desde Estambul a Bilbao vengo por toda la orilla” de Javier Sobrino Sanz , muy buena. Después de copiar y pegar, lo único que hice, con mayor o menos fortuna, es intentar sacar el aspecto subjetivo de la narración, añadir dos imágenes y añadir algunos vínculos para el que quiera ampliar información. Yo ya había hecho la entrada sobre  Rumeli Hisarı , pero Javier añade contexto histórico y Anadolu Hisarı ¡Gracias Javier por tu magnífico trabajo!

Las fortalezas de Asia y Europa (Anadolu and Rumeli Hisari), Nusret Çolpan.

Cuando se cruza el puente Fatih Sultan Mehmet, se desemboca en la fortaleza de Rumelia, a la que las guías no dan demasiada importancia, pero que vistos sus muros, vista la historia que empezó tras ellos (la caída de Costantinopla), rezuma interés en cada una de las piedras que la levantan.

En realidad no es que no le den importancia, se la dan, pero no demasiada comparada con la que ofrecen al Cuerno de Oro, que para las guías parece que no existiera otra cosa, convirtiendo a Üsküdar en un accidente necesario para decir que se ha cruzado de continente (Üskudar es el extremo oriental del primer puente sobre el Bósforo) y a la fortaleza de Rumelia en algo pintoresco que uno se encuentra en la otra excursión obligada, la de recorrer el estrecho hacia el Mar Negro; ni siquiera suelen hacer comentarios sobre la fortaleza Anatolia, situada justo a su frente, en Asia.

Y es esta, la fortaleza Anatolia, la que se ve al otro lado del “río” cuando se visitan las murallas iluminadas de “Rumeli Hisarı” (nombre turco de la fortaleza). Ambas son obras de la ingeniería militar otomana, construídas en dos siglos distintos y con la misma vocación: conquistar Costantinopla para la causa osmanlí.

Rumeli Hisarı iluminada por la noche

Y es que la una no se entiende sin la otra, de ahí la injusticia de las guías de viaje, que si acaso comentan sobre “Rumeli Hisarı”, pasan por encima de “Anadolu Hisarı”.

A decir verdad, las guías de turismo, más preocupadas por el visitante medio, el que busca cosas efectivas y “comerciales” (en el sentido “main stream” de la palabra, cosas que resulten fáciles y bonitas de ver para sacar muchas fotos y luego contar), tienen razones para no incluirlas en sus rutas turísticas principales. Las fortalezas están casi desaparecidas, restauradas, sí, pero en su interior no queda mucho de lo que fueron, e incluso puedes encontrarte casas construidas en lo que otrora fuera un fortín militar. Aún así los muros se mantienen en pie, mostrando lo que en su momento pudieron ser, cada una situada a apenas 700 metros de distancia, separadas por un mar que las une, y por una historia que marca esta ciudad como ninguna otra, y que convierte a estas construcciones en imprescindibles.

Rumeli Hisarı desde la orilla asiática

Construída entre 1394 y 1395 por el sultán Beyazıd I “el Rayo”, la fortaleza de Anatolia respondió al segundo asedio otomano a Costantinopla, que comenzó según se puso la última piedra. Pero retrocedamos un poquito más…

Durante el gobierno del emperador Iōannēs V Palaiologos, Bizancio se convirtió en un estado vasallo del Imperio Otomano, ya que a cambio de dinero, los turcos se mantenían lejos de Costantinopla. Pero a su muerte, el sultán propuso nuevas exigencias, como el establecimiento de un distrito de mercaderes otomanos en la ciudad, a lo que el heredero bizantino Manouēl II Palaiologos se negó (que subió al trono tras una estratagema para evitar al heredero propuesto por los otomanos). Tras lo cual Beyazıd I saltó a la yugular del decadente Imperio Romano de Oriente, asediando Costantinopla durante 7 meses. Manouēl II finalmente accedió a las exigencias otomanas, que abandonaron sus posiciones para dedicarse a otros menesteres, como conquistar media Europa vía Hungría.

Así llegamos al año 1395, en el que Beyazıd I convocó a los reyes cristianos del este europeo para una audiencia amenazante en la que mostraría las consecuencias de cualquier resistencia al sultán. Viendo las obras de la “Anadolu Hisarı” y las “amistosas” palabras de la invitación, Manouēl II la rehusó presintiendo que esa demostración de poder otomano sería su propio asesinato. Como consecuencia, y tras un segundo rechazo al año siguiente (1396), Beyazıd I tuvo la excusa perfecta para acudir de nuevo al asalto, esta vez mejor preparado, con su fortín a orillas del Bósforo.

Anadolu Hisarı

Durante 6 años sitiaron Costantinopla, saqueando y destruyendo los campos aledaños a la ciudad, impidiendo que cualquiera entrase o saliese vivo de allí. Constantinopla aún podía contar con suministros venidos del mar, ya que los turcos no se apoyaron en un cerco marítimo. Así, la capital bizantina resistió hasta que, en 1402, el temible ejército mongol de Tamerlán invadió el Imperio Otomano por el este y Beyazıd I se vio obligado a movilizar sus tropas para este nuevo frente, salvándose Constantinopla en el último momento. Desde entonces se mantiene la “Anadolu Hisarı”, controlando el paso marítimo entre el Mar Negro y el Mármara en el punto más angosto del Bósforo, apenas 660 metros la separan de la orilla europea.

La fortaleza de Anatolia está construida sobre un área de 7000 m², tiene una torre principal de estructura cuadrada y 25 metros de altura, con murallas que forman un pentágono irregular con 5 observatorios en cada esquina. Con un centro religioso al estilo de las mezquitas imperiales en su interior, esta construcción es la más antigua muestra de la arquitectura turca en İstanbul. El fuerte es también llamado “Güzelce Hisar” (lit. “Fortaleza Apropiada”) en los documentos históricos de la época.

Fortaleza de Anatolia

En las dos décadas siguientes, el Imperio Otomano tuvo varios problemillas. Resultó que Tamerlán derrotó y mató a Bayezıd I en la Batalla de Angora (Ankara) de 1402, el cual dejó como legado 3 hijos. En esos tiempos crueles, la presencia de 3 herederos no era más que un nuevo problema, resultando que los restos del imperio tras la batalla se dividió en 3 secciones. Durante 20 años el imperio se vio libre del yugo otomano, incluso recuperando brevemente algunos territorios en Grecia.

En ese tiempo se restableció el imperio osmanlí, con el sultanato definitvo de Mehmet I; a la muerte de este en 1421, subió al trono Murad II. En 1422 Manouēl II resolvió apoyar a Mustafa Çelebi, hermano del sultán Murad II, intentando crear así un clima de guerra civil entre los otomanos, alejándolos de esta manera de su cada vez más reducido Imperio Bizantino. El sultán Murad II envió en respuesta un contingente de 10.000 soldados para cercar Constantinopla una vez más. En aquel año, el 24 de agosto, el sultán ordenó un duro ataque a las murallas y, después de varias horas de batalla, ordenó su retirada y, una vez más, Constantinopla consiguió sobrevivir.

Mehmet II “el Conquistador” fue el heredero de Murat II, y responsable de la caída definitva de Costantinopla y del Imperio Bizantino por extensión. Pur su parte, tras la muerte del emperador Manouēl II y el reinado de Iōannēs VII Palaiologos, le tocaba el turno a Kōnstantinos XI Dragasēs Palaiologos, el cual literalmente la cagó bien cagada.

Inicialmente, Mehmet II prometió no violar el territorio bizantino, lo cual aumentó la confianza de Kōnstantinos XI que, en el mismo año, se sintió seguro y autosuficiente como para exigir el pago de una renta anual para la manutención de un oscuro príncipe otomano, mantenido como rehén, en Constantinopla. Furioso, más por el ultraje en sí que por la amenaza a su pariente, Mehmet II ordenó los preparativos para un asedio completo a la capital bizantina.

Los bizantinos pidieron ayuda a los reinos cristianos que accedieron, temerosos ante el avance musulmán hacia Europa. La ciudad de Pera (actual Beyoğlu), al norte del Cuerno de Oro y regentada por Genoveses, también se unió a la defensa. Los otomanos, a su vez, iniciaron el cerco construyendo rápidamente una nueva muralla en “Anadolu Hisarı”. Mehmet II sabía que los asedios anteriores habían fracasado porque la ciudad recibía suministros a través del mar y entonces trató de bloquear la entrada desde el Mar Negro, para obtener control absoluto del tráfico en el Bósforo, especialmente importante para los genoveses de Gálata, aliados de los Bizantinos que tenía colonias en el Mar Negro.

Mapa de Constantinopla (1422) del cartógrafo florentino Cristoforo Buondelmonte, donde aparece Pera (Beyoğlu) al norte del Cuerno de Oro y la península de Constantinopla al sur.

Para conseguirlo, la fortaleza de Anatolia fue reforzada con un nuevo muro de 2 metros de grosor y con 3 nuevos puestos de vigía y algunos edificios aledaños, como almacenes y viviendas para militares. Al mismo tiempo que esta nueva versión de “Anadolu Hisarı”, Mehmet II estaba construyendo al otro lado una fortaleza hermana más fuerte y poderosa, “Rumeli Hisarı”, que constaba de 3 cañones dispuestos a acribillar a todo barco que se aventurase a pasar por el lugar.

Su nombre original era “Boğazkesen” (lit. el “Cortador del Estrecho”), que también tenía un significado más macabro, ya que “Boğaz” también significa “garganta”, o más explicitamente, lo que los otomanos cortarían a todo aquel que osase enfrentarse a ellos. Más tarde se la renombró como “Rumeli Hisarı”, fortaleza de Rumelia, en referencia a que se asentaba en la tierra de Rumelia, patria de los ro(ru)manos.

Rumeli Hisarı

La fortificación consta de una torre menor, tres principales y 13 puestos de vigilancia repartidos en las murallas que conectan las torres principales, las cuales recibieron el nombre de cada uno de los 3 Paşa (lit “bajá, comandante”) que surpevisaron las obras. Así, la torre norte, la Saruca Paşa, es una construcción cilíndrica de 28 metros de altura (9 plantas) y un diametro de 23,30, siendo sus muros de nada más y nada menos que 7 metros de grosor, hoy en día es conocida como la Torre Fatih (lit. “el Conquistador”) en honor al sultán. La Halil Paşa, un prisma dodecagonal que se levanta en la costa, mide 22 metros (9 plantas) con el mismo diámetro de 23,30 y un grosor de 6,50 metros. La torre sur es algo más pequeña, un cilindro de 21 metros de altura (8 plantas), 26,70 de diámetro y 5,70 de grosor. La cortina amurallada del fuerte es de 250 metros de norte a sur y entre 50 y 125 metros de este a oeste, ocupando un área total de 31,250 m².

El fuerte constaba de tres entradas principales, cercanas a cada una de las torres, una puerta lateral y dos puertas secretas para el arsenal y la comida, cercanas a la torre sur. Dentro de las murallas había casas de madera para los soldados y una pequeña mezquita, únicamente el minarete permanece de la obra original, mientras que la sala de oración y un pequeño conjunto religioso que fue construido a mediados del siglo XVI, no han sobrevivido. El agua se suministraba al fuerte desde una cisterna enterrada bajo la mezquita y que conectaba 3 fuentes colocadas en los muros (de las cuales aun sobrevive una).

Plano de Rumeli Hisarı

Allí se plantó un batallón de 400 jenízaros (tropas de élite otomanas) con 3 gigantescos cañones estacionados en la torre Halil Paşa, esperando cualquier buque atrevido al que desnucar. Así sucedió con un barco veneciano que desoyó la orden de “alto” del comandante Firuz Ağa, el cual ordenó disparar y hundir el navío. Todos los supervivientes fueron empalados y expuestos en la ribera del Bósforo, como aviso a navegantes, nunca mejor dicho.

El mismo ingeniero de artillería húngaro (llamado Urbano) que se hizo responsable de la instalación de los cañones en “Rumeli Hisarı”, se encargó de la fabricación de un inmenso cañón de nueve metros de longitud, la Gran Bombarda, el cual fue llevado a las cercanías de Constantinopla empujado por varios cientos de bueyes y auxiliado por un contingente de 100 hombres a la velocidad de 2 km por día.

Ejercito otomano,Mehmed II y la Gran Bombarda. Fausto Zonaro(1854–1929)

Es este cañón, construido para la ocasión en la fortaleza de Rumelia, el que consigió abrir una brecha en las infranqueables murallas de Constantinopla, probablemente la ciudad mejor defendida de toda la Historia… hasta entonces.

Después de la caída de Costantinopla (o conquista, desde un punto de vista turco), los fuertes se convirtieron en un punto de control del movimiento de barcos a través del estrecho, aunque acabaron perdiendo su importancia estratégica cuando se construyó un nuevo par de fuertes al norte, donde el Bósforo se encuentra con el Mar Negro y teniendo en cuenta que el otro “punto de control” estaba al otro lado del Mármara, en los Dardanelos (que los turcos llaman Çanakkale), ya que el Imperio Otomano dominaba todo el pequeño mar. Ya en el siglo XVII se convirtieron en prisiones militares.

“Rumeli Hisarı” fue destruída en 1746 por un incendio, y reparada por el sultán Selim III (1761-1807), usándose a partir de entontes como zona residencial aunque abandonada a su suerte a mediados del siglo XIX. Similares circustancias acontecieron en “Anadolu Hisarı”.

Rumeli Hisarı desde el medio del Bósforo

Así, en 1953, por orden del presidente de la república Celal Bayar, se recolocó en otros puntos de la ciudad a los pocos habitantes que quedaban dentro de “Rumeli Hisarı” para comenzar 2 años después las obras de restauración. Desde 1960 la fortaleza europea ha sido un museo y un treatro al aire libre en el que se realizan conciertos y festivales a lo largo de los meses de verano. Las murallas se abren al público de 9 a 16.30, todos los días excepto los miércoles.

Respecto a “Anadolu Hisarı”, su “pequeñez” comparada con “Rumeli Hisarı” la ha hecho permanecer en el olvido más tiempo. No ha sido hasta 1991 que el Ministerio de Cultura Turco se ha interesado por su restauración. Hoy en día, la fortaleza ofrece una imagen pintoresca rodeada de las viejas casas de madera que brotan entre sus muros. La fortaleza Anatolia es también un museo de historia, aunque no está abierto al público.

Anadolu Hisarı

Por encima de ambos monumentos, se erige imponente el puente Fatih Sultan Mehmet, en honor al hombre que añadió Costantinopla al tesoro otomano, tranformándola en İstanbul (“Ciudad de la Luz” dicen unos, “Ciudad del İslam” dicen otros), el cual partió desde este punto para la misión que le imortalizaría en la historia y que ya acabaré de contar otro día… a quien le interese, por supuesto.

Rumeli Hisarı con el Puente Fatih Sultan Mehmet al fondo

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