Islam y organización de las mezquitas

Tomado de Desde Estambul a Bilbao

Creencias y prácticas musulmanas

Los musulmanes creen en un único Dios (Allah), y el Corán comparte con la Biblia muchos profetas y relatos. Sin embargo, mientras que los cristianos creen que Jesús es el Hijo de Dios, los musulmanes piensan que es sólo uno de sus profetas (el último fue Mahoma) que acercó la revelación de la Verdad de Dios al género humano. Los musulmanes creen que Allah comunicó los textos sagrados del Corán a Mahoma por medio del Arcángel San Gabriel.
Existen 5 obligaciones principales para los musulmanes. La primera es profesar la fe: “sólo hay un dios que es Allah y Mahoma es su profeta”. Además deben unirse en oración 5 veces al día, dar limosna a los pobres y ayunar durante el mes de Ramadán. La quinta y última obligación es, si es posible, peregrinar (“hajj”) una vez en la vida a La Meca (Arabia Saudita), donde se encuentra la Kaaba, altar sagrado construido por Abraham.

En Turquía se supone que el 99% de la población es musulmana, aunque dentro de esta estadística entran los ateos, agnósticos y los reacios a declarar sus creencias. Es más, se incluyen los “musulmanes no practicantes” que creen en Allah, pero no en los actos religiosos. La mayoría de musulmanes turcos son sunníes. En el país existen otras divisiones del İslam, como los chiíes, dentro de los cuales destacan los alevíes, secta chiíta de gran presencia en Turquía y que abogan por una religión abierta, donde lo importante es la relación entre seres humanos de buen corazón, independientemente de sus creencias.Si bien el estado es laico, la población es profundamente religiosa, al menos comparada con la occidental, y la presencia de las mezquitas en la vida diaria es impresionante, es por ello que sólo en İstanbul existen más de 3000 y que si tienes una visión un poco despejada de la ciudad, puedes ver los minaretes de no menos de 5 mezquitas por encima de los tejados de las casas.

Oración

La llamada a la oración se hace 5 veces al día en los altavoces situados en los minaretes, la realiza el imán o el muceín. Aunque no es “obligatorio” ir a la mezquita (se puede hacer en privado), los cánticos avisan de cuándo llega el momento. Las horas cambian dependiendo de la época del año en el que nos encontremos y los rezos, mal que pese a muchos turcos, se hacen en árabe. Las diferentes oraciones son el “sabah” (antes del amanecer, sobre las 5 en verano, a las 7 en invierno), el “öğle” (a mediodía, sobre la una), “ikindi” (a la tarde, sobre las 6 en verano, 4 en invierno), “akşam” (tras la puesta de sol, 8 en verano, 6 en invierno), y “yatsı” (a la noche, 10 en verano, 8 en invierno).El momento más importante en una mezquita es la oración del viernes (“cuma namazı”), que reemplaza la oración “öğle” del mediodía. Es una obligación para los hombres efectuar la cuma junto con otros musulmanes en la mezquita. Sólo el estar enfermo es considerado una razón válida para perder el rezo, siendo la visita a la mezquita una dificultad para el musulmán enfermo y, si la enfermedad en cuestión en contagiosa, podría afectar a los otros musulmanes en la mezquita. Las mujeres raramente se presentan en esta oración.

En las oraciones funerarias por los musulmanes difuntos (“sela”) participan todos los miembros de la congregación, incluido el imán. A diferencia de los rezos diarios, los funerarios normalmente se realizan al aire libre, en un patio o plaza cercanos al centro religioso.El tercer de los pilares del Islam declara que los musulmanes deben dar aproximadamente una cuadragésima parte (1/40) de sus bienes a la caridad como “zekât”. Ya que las mezquitas son el centro de las comunidades musulmanas, allí es donde fieles dan o, si lo necesitan, reciben el “zekât”. Antes de la fiesta que marca el final del Ramadán, el “Şeker Bayramı” (lit. “Festival del Caramelo”), las mezquitas colectan un zekât especial que sirve para ayudar a los musulmanes pobres a asistir a los rezos y celebraciones asociadas con la festividad.

El Ramadán (“Ramazan” para los turcos) es el noveno mes del calendario lunar musulmán, conocido por ser el mes en el que los musulmanes realizan un ayuno diario desde el alba hasta que se pone el sol, o lo que es lo mismo, desde antes de la primera oración hasta después de la cuarta. El ayuno se entiende como “la abstinencia total de todo aquello que rompe la meditación, bien sea comida o bebida o relaciones sexuales”. El ayuno es deber del musulmán adulto, sano de juicio, saludable, bien sea hombre o mujer. Aunque están extentos del ayuno el enfermo, el menor de edad, la mujer durante la menstruación o que esté embarazada, la lactante que teme por su pequeño, y los ancianos débiles.Durante el mes sagrado del Ramadán, algunas mezquitas celebran cenas comunitarias (“iftar çadırı”) tras la cuarta oración. Para ello, disponen de grandes tiendas en la calle, donde los fieles traen y comparten sus alimentos. Algunas celebran también desayunos (“sahur”) antes del amanecer, para los congregantes que asisten a la primera oración del día.

Tras la quinta y última de las oraciones diarias preceptivas, durante el Ramadán se celebran oraciones voluntarias en las mezquitas sunníes más grandes. Durante estas plegarias nocturnas, que pueden llegar a durar hasta dos horas, un miembro de la comunidad que conoce de memoria todo el Corán recita un fragmento del libro sagrado.

En los últimos diez días del Ramadán, las mezquitas más grandes organizan sesiones que duran toda la noche para conmemorar el “Kadir Gecesi” (lit. “Noche del Destino”), la noche en la que, según los musulmanes, Mahoma comenzó a recibir el Corán. Esa noche, entre el ocaso y el amanecer, varios predicadores instruyen en la fe islámica a los fieles que se encuentran presentes. Las mezquitas o la comunidad suelen proporcionar alimentos a lo largo de la noche.

Después del Ramadán hay dos grandes fiestas: el “Şeker Bayramı” (“Festival del Caramelo”), que coincide con los 3 días siguientes al Ramadán en la que se comen carnes dulces, y la “Kurban Bayramı” (“Fiesta del Sacrificio”), principal fiesta religiosa de Turquía, que mucho me temo que a los pobres corderos no les va a gustar un carajo (una especie de Santo Tomás a la turca). Son fiestas singulares en las que se realizan rezos especiales en grandes grupos durante la mañana, por lo que las mezquitas de mayor tamaño no acogen en estas ocasiones sólamente a sus fieles, sino también a los de mezquitas más pequeñas. De hecho, se llega a alquilar palacios de congresos y edificios similares para poder reunir a todos los fieles interesados en la oración.

Organización

Las mezquitas, de acuerdo a las prácticas islámicas, establecen un número de reglas cuya finalidad es centrar la atención de los musulmanes en la adoración de Allah. Algunas reglas, como la prohibición de utilizar zapatos en las salas de oración, son universales, pero hay muchas otras que varían dependiendo de la mezquita.Líder del rezo
El nombramiento de un líder de rezo se considera conveniente, aunque no siempre es obligatorio. El líder permanente del rezo (“imán” en castellano, “imam” en turco) debe ser un hombre honesto y libre, que ha aprendido el Corán de memoria y es una autoridad en materia religiosa. En las mezquitas el líder del rezo se elige mediante una votación entre los miembros de la congregación. La dirección en el rezo cae en tres categorías, dependiendo del tipo: las cinco oraciones diarias, el rezo del viernes, o los opcionales. Un imán nombrado para presidir los rezos de viernes puede también conducir las cinco oraciones diarias.


La función de líder del rezo no puede ser desempeñada por una mujer, aunque en algunos lugares se permite a las mujeres dirigir las oraciones de congregaciones exclusivamente femeninas (aunque está el conocido caso de la feminista musulmana Amina Wadud, la cual ofreció la oración del viernes a un grupo mixto en Nueva York.

Existe otra figura, la del muceín o almuceín (“müezzin”), que se encarga de ayudar en la oración al imán, por ejemplo, siendo el encargado de llamar a la oración desde los minaretes, o contestando a sus cánticos durante los viernes.

Limpieza

Todas las mezquitas tienen reglas con respecto a limpieza, pues es una parte esencial de la experiencia de los fieles. Se requiere que antes de la oración los musulmanes se purifiquen, siguiendo un proceso de ablución conocido como “abdest” (pequeña ablución). Además, existen ciertas reglas que se aplican incluso a aquellos que entran en las salas de oración sin intención de participar en el culto. Está prohibido llevar zapatos dentro de la sala de oración, que está cubierta con una alfombra. Se exige tanto a los fieles como a los visitantes que se preocupen por su limpieza. Igualmente, está mal visto entrar en la mezquita después de haber comido algo oloroso.

Vestimenta

El Islam exige a sus seguidores que se vistan con ropa que demuestre modestia. Por ese motivo, tanto los hombres como las mujeres deben seguir ciertas directrices, como llevar ropas holgadas y limpias que no revelen la forma del cuerpo. Asimismo, es recomendable que las mujeres musulmanas se cubran el pelo en su vida diaria, no obstante, para rezar (ya sea en la mezquita o en casa) es obligatorio cubríselo, en señal de respeto a Allah. Ambos sexos también deben cubrirse hombros y rodillas.

Concentración

Puesto que las mezquitas son lugares de culto, se exige respeto. En las áreas en que rezan los fieles está prohibido hablar en voz alta y discutir sobre asuntos considerados irrespetuosos. También se considera irrespetuoso pasar por delante de ellos o molestarles de cualquier otra forma. Los muros interiores de la mezquita apenas tienen ornamentos (a excepción, en algunos casos, inscripciones en caligrafía árabe) para no distraer a los que están realizando los rezos. También se considera poco apropiado que los fieles vistan ropa con imágenes o símbolos que puedan distraer la atención de quienes se encuentran detrás de ellos mientras se desarrolla la oración.

Separación por sexos

La ley islámica (şerîat), exige que hombres y mujeres permanezcan separados en la sala de oraciones. En teoría, las mujeres deben ocupar las filas detrás de los hombres, a veces en palcos situados por encima de la sala de oración. También están sujetas a otras restricciones en las mezquitas, de acuerdo a algunos hadiz (teólogos del İslam), no deben estar perfumadas; según otros, deben salir de la mezquita antes que los hombres. No obstante, estas restricciones son menos severas en Turquía que en otros países musulmanes.

Las mezquitas han evolucionado a lo largo de la historia desde las primitivas avasíes. Los otomanos, fuertemente influenciados por la arquitectura religiosa bizantina, desarrollaron las “mezquitas de cúpula central” con, evidentemente, una gran cúpula centrada en la sala de oración. A menudo hay otras más pequeñas dispuestas en forma de casacada alrededor de la principal, como se puede ver en la Mezquita de Sultanahmet (Mezquita Azul).

Interior

La sala de oración de una mezquita (“cami”) es el lugar más importante de la misma, donde los fieles se reunen para alabar a Allah con sus oraciones. El İslam prohíbe las representación de seres vivos (humanos o animales) dentro de las mezquitas, por lo que nunca hay estatuas o pinturas figurativas. Sin embargo, el interior de se decora con exquisitas formas geométricas y sutiles trazos de caligrafía árabe con versos del Corán, para ayudar a los que rezan a centrarse en la belleza del İslam y su libro sagrado.

En una sala de oración puedes encontrarte:

  • La “mahfili”: plataforma elevada situada en las grandes mezquitas, desde donde el muceín contesta con sus cánticos a las oraciones del imán.
  • El “mihrab”: nicho muy ornamentado situado en dirección a La Meca, visible desde cualquier punto de la sala de oración. Los fieles deben orar en dirección a a Kaaba que se encuentra en esa ciudad, lo cual hacen arrodillados y con la cabeza gacha en señal de humildad y respeto hacia Allah.

  • El “minbar”: púlpito bastante alto, situado a la derecha del “mihrab”, que utiliza el imán para dar el sermón de los viernes

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  • La logia o “hünkar mahfili”: diseñada para que el sultán o los hombres importantes del régimen otomano pudieran orar desde un balcón provisto de celosías. De esta manera se prevenía cualquier riesgo de atentado.

  • El “kürsü”: asiento o trono presente en todas las mezquitas, utilizado por el imán durante la lectura del Corán.

Las mujeres no pueden situarse en el mismo sitio que los hombres, para ello, las mezquitas disponen de unos reservados (a veces tapados por mamparas) en la parte trasera de la sala, o unos balcones exclusivos para ellas.Las mezquitas, al menos Sultanahmet que es la única que he visitado, están “diseñadas” para llamar a la reflexión, para permitir a los fieles introducirse en sus meditaciones sin distracciones. De esta manera, el recinto carece de mobiliaro, sillas y bancos se encuentran ausentes para no romper la armonía del espacio y evitar movimientos y ruidos innecesarios. Sobre el suelo hay una gran alfombra, decorada con bordados elegantes, la cual transmite hacia los pies descalzos toda la serenidad que el lugar exige.

Exterior de una mezquita

Desde el exterior de las mezquitas se pueden ver, generalmente en las mezquitas turcas (al menos en İstanbul), la cúpula o cúpulas de la misma, y una o varias torretas, altas y esbeltas, con forma de clavo invertido al que llaman “minare” (“minarete”). Son muy características, suelen estar en una de las esquinas de la mezquita y son siempre el punto más alto de la misma, y ocasionalmente (en el pasado lo era siempre), el punto más alto del área circundante. Disponen de uno o varios balcones desde donde el muceín o el imán salían para llamar a la oración, pero hoy en día tienen unos megáfonos que permiten hacer la llamada desde el interior.

Si bien las más pequeñas sólo albergan el lugar para orar, en las medianas y mayores se pueden encontrar otras salas y edificios. Así, por ejemplo, es habitual encontrarse con un mausoleo (“turbe”), generalmente dedicado al fundador de la mezquita. Muy importante es la fuente de ablución (“şadirvan”), utilizadas por los fieles en los rituales de purificación. Esta fuente se situaba en el patio de la mezquita (“avlu”), que también servía (y sirve) para que los fieles que no pudieran entrar en la sala de oración pudieran realizar sus rezos sin problema. Hoy en día estas fuentes centrales están abandonadas por el gran número de gente que acude, así que se instalan otras más pequeñas en los laterales del edificio. Es muy típico encontrarte gente purificándose mientras paseas por el İstanbul antigüo (Eminönü), en mezquitas famosas como Sultanahmet, Yeni, Süleymaniye o Fatih.

Estas y otras mezquitas importantes, además de lugar de culto, también eran auténticos centros sociales dentro de la comunidad. Aunque en İstanbul estas actividades están prácticamente olvidadas, en países o zonas con menos recursos, o con más influyente presencia religosa, siguen siendo importantes. Así, en el complejo arquitectónico, habitualmente en celdas dentro del patio interior, las mezquitas suelen (o solían) tener pequeños hospitales (“darüşşifa”); escuelas y facultades (“madrasa”, dedicadas a la educación general y teológica); hospedajes (“caravasar” o “han”, donde se acogían visitantes y peregrinos); cocinas públicas (“imaret”, donde se preparaba comida para pobres, funcionarios religiosos, estudiantes y enfermos); baños públicos (“hamam”); o incluso gimnasios y/o bibliotecas.

Todo esto tenía lugar en los edificios aledaños a la sala de oración, algunos de ellos siguen en funcionamiento, aunque con distintas funciones, como pude ver en la Küçuk Ayasofya (Pequeña Santa Sofía), donde las viejas celdas de las escuelas se han transformado en negocios de antigüedades, un restaurante y una tetería, y el patio interior en un precioso jardín.

Las mezquitas, incluso hoy en día, mantienen un fuerte vínculo con sus fieles, ofreciéndoles soluciones a sus problemas diarios y un lugar realmente acogedor para sus rezos. Al contrario de una iglesia, “diseñada” para acojonar al personal y sentir el poder de Dios, las mezquitas proponen al creyente un espacio limpio donde sólamente exista él (o ella) y Allah. Yo no valoro las creencias porque no comparto ninguna, pero sí que pienso que el İslam está más cerca de sus súbditos que la Iglesia, y creo que esta es una de las razones por las que los musulmanes siguen en aumento y los cristianos son cada vez menos.

Ahora bien, el tema respecto a las mujeres en el İslam sigue siendo asunto serio, puesto que su lugar en la religión está muy reducido, incluso eliminado. En su tiempo, y realmente hasta hace no mucho, el İslam fue revolucionario en cuanto a la igualdad entre sexos, pero por razones que desconozco no ha habido una evolución en este sentido, convirtiendo la revolución en conservadurismo, y la libertad femenina en prisión. Pero el hecho es que viven felices así, he investigado, por ejemplo en el blog Islamudini, de una mujer musulmana argelina que sigue mi curso de turco, y en él hay presentes ciertos versos del Corán respecto a las mujeres. Bajo mi punto de vista son inconcebibles, pero bajo el suyo, y el de muchas mujeres islámicas, es su modo de vida que les hace feliz. Y ante eso, únicamente respeto. Si Nesrine u otra mujer que sepa del tema quisiera comentar algo, que lo haga, porque mi única intención es intentar entender y aprender.

Otro problema es el exceso de conservadurismo en algunas regiones del mundo, donde llevan la Sharia o Ley Islámica hasta el extremo, donde una mujer violada necesita 3 testigos que certifiquen que no quiso tener relaciones sexuales, donde si tiene un hijo fuera del matrimonio (aun fruto de un abuso) las piedras marcan tu muerte. Pero esta es la situación extrema que poco o nada tiene que ver con las prácticas musulmanas habituales. En el caso de İstanbul, que es el único que conozco, no existen ni de lejos estos problemas. Si bien en el sudeste del país, y en poblados aislados, se mantienen viejas tradiciones de corte peligroso, como se puede ver en la película Mutluluk (“Felicidad”), que si entrais en el enlace podeis descargaros.

Javier Sobrino Sanz

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